“De las experiencias más lindas que he tenido en política es cuando visité los centros de jubilados. Me encontré abuelos de más de 80 años aprendiendo Tai Chi, aprendiendo informática, que nunca habían abierto una computadora. Después tuvimos algunos problemas porque tuvimos que cancelar algunas cuentas porno, porque batían el récord de pornografía. Los abuelos sí, estaban tremendos. Esto es verdad, eh, esto es científico…Pasó en el hogar San Martín, estaban como locos.”

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La frase anterior corresponde al comentario del presidente argentino Macri, al referirse a su reciente visita a un centro de ancianos y jubilados de la nación austral. Los comentarios y críticas no se hicieron esperar:

Sandra Magirena, ginecóloga y sexóloga clínica del Comité de Violencia del Hospital Álvarez opina como profesional: “Las personas que están institucionalizadas deberían tener un espacio para poder conectarse con la afectividad y el autoerotismo. ¿Qué mejor que si tienen acceso a la tecnología? Criticarlo o hacer un chiste es violar un derecho humano como es la sexualidad de las personas”, y agrega que es: “una falta de respeto hacer pública una conducta humana que hoy en día es habitual en cualquier edad y pertenece a la intimidad”.

Patricio Gómez Di Leva, psicólogo y sexólogo, autor del libro Sexualidad Inteligente piensa que el presidente argentino debería mirarse en ese espejo, pues en unos 2 años hará su ingreso al “club” de la tercera edad y lo recalca lo importante que es la educación sexual: “Lo que no aprendió el Presidente es que la sexualidad nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. Aprender esto le va a ayudar no solo para transmitir un mensaje, sino en su vida, porque si piensa que la sexualidad tiene fecha de vencimiento y él la fija a los 60,70 u 80, a esa edad se vencerá también para él”

Lorena Pratto, trabajadora social y coordinadora de un taller de prevención y promoción de la salud integral para adultos mayores en el Hospital Piñero, comenta basada en su experiencia: “Ya no cuenta como persona total, queda en un lugar a ser cuidado, ser protegido (más allá de que el Estado debería establecer políticas para cuidarlos y protegerlos). Pero son desconocidas las necesidades más integrales que estas personas en esta etapa de su vida pueden llegar a tener. Y no son solo necesidades pensadas desde la falta, sino deseos, búsquedas, intereses”.

Susana Cahn, encargada del programa de capacitación y voluntariado de Huésped, relata que en una de esas entrevistas tuvo la oportunidad de dialogar con una mujer de 84 años que  confesó que le gustaba mucho tener sexo y estaba muy agradecida porque era la primera vez que podía hablar del tema. “Las mujeres –además de superar en número a los hombres- eran mucho más receptivas a contar sus experiencias, cuáles son sus prejuicios. Y vimos cabezas muy abiertas. Hay mucho margen para poder trabajar aspectos que no son muy tenidos en cuenta”.

En una encuesta donde indagaron sobre prácticas y actividad sexual, de las personas del centro de jubilados, los resultados arrojaron:

  • 25 % de los consultados mantenía una vida sexual activa. Entre quienes no mantenían relaciones sexuales solo
  • 17% acusó falta de deseo, mientras que el
  • 70% lo vinculó al hecho de no tener pareja.

“A la sexualidad hay que reaprenderla continuamente para poder…



Autor del articulo original es sexlecciones

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