El término “crisis de los cuarenta” se ha convertido casi en un cliché, como el “síndrome pre menstrual” o “la media naranja”. Y no ayuda mucho que digamos, cuando la mujer sabe que el que lo padece es su pareja. El termino se refiere a ese traicionero periodo de la vida, por lo general entre los 40 y los 50 años, cuando el hombre se despierta una mañana y de repente piensa: “La vida tiene que ser algo más que esto”.

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A partir de este momento comienza a comportarse como un quinceañero…rebelde y hasta con furor de hormonas. Es muy probable que ya su cabello haya comenzado a menguar y sus pantalones comiencen a quedarle estrechos de cintura. Sean cuales sean los síntomas, se trata de un hombre que de repente ve disminuida su apariencia, su encanto viril y su atractivo sexual; y siente que la aventura y la pasión lo están dejando de un lado. Y entonces tratara de hacer valer sus poderes y demostrar que todavía es potente y capaz de conquistar a la “heroínas de sus días juveniles”. Comienza a cuestionarse la vida y a enfrentarse a su propia mortalidad.

Marvin Mitchelson, destacado abogado de California, especialista en divorcios, comenta: “Los hombres en particular tienen un problema cuando llegan a la edad mediana. Si han trabajado mucho, sienten que por ello se han perdido cosas buenas de la vida. Realmente desean experimentar placer y desean disfrutarlo antes de que sea demasiado tarde. Se buscan a alguien más joven y quieren tener una segunda oportunidad”

Para un hombre la virilidad esta mucho más ligada con su identidad global. Y esto quiere decir poder, al menos en su cabeza; y cuando se descubre una cana o se da cuenta de que ha disminuido su potencia, se vuelve como loco. De la noche a la mañana se convierte en un “vampiro sexual”, decidido a chupar hasta la última gota de juventud de cuanta veinteañera encuentre disponible en su camino.

Y el problema, para ti, consiste en que ella no solo es más joven, sino que además (por lo general) es libre y sin compromisos, Debes tomar en cuenta que tu hombre sabe que la “jovencita” no lo va a rejuvenecer y entonces las posibilidades están a su favor, en el sentido de que él tome conciencia de que tiene mucho que perder, tanto emotiva como financieramente, si se pone a “jugar con una niña”

Archivado en: Hombre, parejas, Sexualidad



Autor del articulo original es sexlecciones

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