Los bugi y los cinco géneros de Indonesia


Cada vez está más y más cuestionado si el género es algo aprendido y socialmente impuesto que no siempre se corresponde con la realidad, si hay ciertos componentes biológicos que influyen en nuestro comportamiento y nuestras diferencias o si estas diferencias se limitan a nuestra distinción individual. La cuestión es que históricamente en nuestra sociedad se ha hecho la división binaria de género según los genitales de nacimiento, aunque empieza a reconocerse la llamada de atención de colectivos aún muy reprimidos para hacernos entender que hay vida más allá de lo binario: transexuales, intersexuales, queer o gender fluid pueden ser algunas de ellas.

Para sacarnos de nuestra burbuja social, en muchas ocasiones debemos dejar de mirar nuestro propio ombligo y ser conscientes de que este mundo es muy grande y las culturas en las que se ha desarrollado el ser humano no siempre han avanzado en la misma dirección, ni siquiera en conceptos que entendemos como universales, lo cuál quizás debería motivarnos a cuestionar ideas absolutas y hegemóniaos que aunque sean nuestra realidad inmediata y simple en el día a día, lo cierto es que no son una verdad absoluta o única.

Bugi, la etnia indonesa que tiene cinco géneros

Una demostración más de que el género binario es un constructo social propio de nuestra cultura y no un hecho universal intrínsecamente unido a los seres humanos es la etnia bugi en Indonesia. En este colectivo el género no está dividido en dos sino en cinco, todos reconocidos por el estado. Los que más se asemeja a nuestro binarimso cisgénero son los oroani y las makkunrai, es decir los hombres y mujeres que aquí se entenderían como hombres cis ‘masculinos’ y mujeres cis ‘femeninas’. Además, tenemos su reverso, calalai y calabai. Su definición difiere según la fuente de consulta, ya que algunas fuentes definen las personas calalai como hombres femeninos y calabai como mujeres masculinas, hay autores que directamente afirman que una persona calabai adquiriría un rol de ‘hombre heterosexual’ en la sociedad a pesar de contar con genitales femeninos, y alguien que se defina como calalai sería una persona nacida hombre pero que tiene el rol de ‘mujer heterosexual’.

El caso es que entre los bugi el género no está determinado tanto por los genitales de nacimiento sino más bien por la personalidad de cada individuo, sus intereses y su ser, de tal manera que el género es más adaptable dentro de la experiencia propia de cada persona. Aún con las limitaciones de lo que aquí se interpreta como masculino y femenino, lo cierto es que el hecho de que se reconozcan abiertamente estos cuatro opciones permite a las personas explorar con mayor comodidad su personalidad y su género, a sabiendas de que es algo reconocido y aceptado a nivel social, minimizando los riesgos a la discriminación a los que se pueden ver expuestas las personas ajenas a la cisnormatividad.

Bissus en la cultura bugi

Bissus en la cultura bugi

Estoy escuchando tus pensamientos desde aquí: “oye, pero has dicho que había cinco géneros y solo estás hablando de cuatro”. Eso es porque el quinto género, por su propia condición -y reincido en esta palabra- merece una mención aparte. Se trata de los Bissu que de forma independiente a sus genitales de nacimiento son personas que funden ambos conceptos de género y se alejan de lo que se entiende como masculino o femenino. Según su propia cultura, los son desde que nacen aunque es, como todo lo relacionado con el género en esa cultura, algo que se va demostrando poco a poco. Lo cierto es que son una especie de sacerdotes, que cuentan con cierto estatus de divinidad (están a medio camino entre lo terrenal y lo celestial), y que además deben tener cierta instrucción a nivel musical y lingüístico y de vestir de una forma casta, y mantenerse célibes durante toda su vida.

A día de hoy en muchos países occidentales como el nuestro, el colectivo LGTBI+ va cogiendo más fuerza y visibilidad, pero lo cierto es que cualquiera que viva alejado de los estándares cisgénero y binarios siguen siendo los más reprimidos. Por eso resulta curioso que haya países, como es el caso del que hablamos hoy, en donde la transexualidad está más normalizada que la homosexualidad. El lema de Indonesia es “Bhinneka Tunggal Ika”, que se traduce en algo así como ‘unidad en la diversidad’, pero ojo, no es oro todo lo que reluce. Hay que considerar que aunque el cambio de sexo está permitido, la homosexualidad no es legal en todo el territorio del país, y en cualquier caso estos colectivos no cuentan con el apoyo público y político que deberían. Aún así, la experiencia de nuevo nos demuestra que las teorías de género tienen aún mucho desarrollo por delante, pero también es importante mirar a nuestro lado antes de dar por sentado ese binarismo en el que vivimos como única realidad humana.

 

Imagen de portada: cristianosgays.com



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