Lo que necesitas saber sobre las bolas chinas


Pasada la resaca de San Valentín, hoy os vamos a hablar de un juguete que no va a hacer que disfrutes más del sexo… de la manera en la que los juguetes lo suelen hacer. Queridos amigos, con todos ustedes las pesas que no encontrarás en la sala de fitness de un gimnasio: las bolas chinas.

Este artículo va dirigido a personas con vulva que quieran fortalecer el suelo pélvico. Empecemos por el principio: ¿qué es el suelo pélvico y por qué hay que entrenarlo?

El suelo pélvico es un conjunto de músculos que se encuentra tanto en hombres como en mujeres que se encargan de sostener los órganos pélvicos (o sea, todo lo que tenemos ahí abajo: uretra, recto, y en el caso de las personas con vulva, útero y vagina), que al igual que todos los músculos del cuerpo hay que tener tonificado y fortalecido.

Por la zona en la que se encuentra, el suelo pélvico tiene una relación directa con muchos de estos órganos a los que sujeta. Por eso, el tenerlo debilitado puede provocar falta de sensibilidad o incluso dolores coitales e incluso anaorgasmia. Con práctica de ciertos deportes, el embarazo y el parto e incluso por la edad este músculo se puede llegar a debilitar especialmente, llegando a provocar incluso incontinencia urinaria.

Suelo pélvico

La solución más común para fortalecer el suelo pélvico consiste en hacer ejercicios de Kegel y usar bolas chinas. Estos entrenamientos son compatibles y combinables, pero hoy vamos a centrarnos en las bolas chinas. Las más habituales son dos bolitas unidas entre ellas y conectadas a algún sistema que nos permita extraerlas de la vagina una vez estén introducidas, aunque puedes encontrar de diferentes modelos en internet.

Respecto a materiales, como en todos los juguetes hay un buen abanico entre el que elegir, lo que sí que os recomendamos es que evitéis aquellas que tengan partes textiles. Muchas veces la unión de las bolas chinas o el cordón para extraerlas está fabricado con algún textil (algodón o similar), un material difícil de esterilizar y secar, propenso a acumular bacterias y restos que luego pueden tener una repercusión negativa sobre nuestra flora y salud vaginal.

Bolas chinas

Bolas chinas

Las hay dobles (con dos bolitas) y simples, y tanto de peso variable como de peso fijo. Para comenzar, siempre es mejor poder elegir unas con peso variable e ir probando con pesos más pequeños y luego ir aumentando este gramaje a medida que se nos fortalecen los músculos.

Lo que siempre tienen en común es que estas bolas, al agitarlas retumban ligeramente, porque en su interior tienen otra bola que golpea con la exterior al moverla. Así es como tonifican nuestros músculos: al introducir las bolas chinas la musculación se contrae para sujetarlas dentro, y al movernos y provocar el choque de las bolas internas con las externas, estos mismos músculos se contraen de forma refleja. Es como poner la vulva a hacer levantamientos de pesas en el sentido más literal.

Eso sí, las bolas chinas nos hacen ejercitar solo si estamos en movimiento, de nada sirve ponérnoslas y sentarnos a ver la tele, del mismo modo que no sirve de nada coger una pesa y tumbarnos a ver si por arte de magia nos pone más fuertes. ¡No! Una vez te las hayas introducido, siempre haciendo uso de un poquito de lubricante, hay que darle al cardio, sal a dar un paseo, ve a comprar el pan, saca al perro… Cuando ya te sientas más cómoda con las bolitas y te notes más fortalecida también puedes atreverte a hacer algún deporte que implique más movimiento como salir a correr, hacer surf o saltar a la comba.

¿Lo malo? Pues que al igual que cuando ejercitamos cualquier otro músculo de forma intensa, especialmente si no los tenemos entrenados, nos pueden salir agujetas en esa son lo que resulta extremadamente incómodo. Para evitar estas molestas agujetas, hay que moderar el tiempo que estemos con ellas puestas, empezando con 5 o 10 minutos y aumentando poco a poco este tiempo para mejorar nuestro ejercicio.

Dicho esto, hay que decir, que en caso de que notes tu suelo pélvico demasiado debilitado quizás lo mejor sea que hables con tu ginecólogo o fisioterapeuta, para que te recomienden ejercicios con los que mejorar tu situación. 

¿Y tú? ¿Usas bolas chinas? ¿sabías para que servían? ¡Cuéntanos tu experiencia!

Imagen: María Rodríguez



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