El olfato es el sentido más olvidado del sexo. Probablemente porque es el más primitivo, el que proviene desde nuestros orígenes animales, donde el olor era uno de los principales sistemas de identificación y de unión entre los individuos de la misma especie. Sin embargo, el conocimiento de lo que implica dentro de la sexualidad es bastante reciente.

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El descubrimiento de las feromonas animales se dio en 1956. Estas llamadas feromonas son sustancias que emiten los órganos sexuales de los animales, con las que atraen a individuos del otro sexo, sobre todo durante los ciclos de fecundación. Y esto viene a ser una especie de llamada salvaje de deseo animal. Por eso no es casualidad, que por ejemplo: los perros domésticos perciben el olor de una hembra en celo, lo conservan en su muy sensible memoria sensorial y se mantengan excitados, ansiosos e incontrolables, no por un rato, sino durante varios días.

Las feromonas entran por la nariz, actúan sobre el instinto sexual más profundo y provocan distintas reacciones directas y muy impetuosas, luego que derriban las barreras de contención, que son los reflejos del aprendizaje en los animales y las terribles inhibiciones sociales entre los seres humanos.

En el año 1986 descubrieron la existencia de las feromonas humanas. Un equipo de científicos estadounidenses dio el anuncio de que existían sustancias segregadas por glándulas humanas, capaces de modificar la conducta sexual de mujeres y hombres, de estimular sus deseos y de atraer y sentirse atraídos por otras personas.

Pero este poder erótico de los olores, no se refiere solamente a las feromonas, a pesar de su indiscutible importancia natural. Los amantes siempre sienten una especial atracción por alguna fragancia que los cautiva y los excita, como la que emite la piel de su compañer@ sexual. Este aroma tan atrayente es inolvidable e intransferible. En la memoria de las sensaciones, los olores que despiertan el apetito sexual también dejan una profunda huella (diríamos que indeleble).

En algunos casos es el aroma que despiden los órganos sexuales excitados, lo que se conoce usualmente como “olor a sexo”. En otros casos es el olor que genera el sudor durante la relación sexual, que para muchas personas tiene un morbo especial. Para una mujer, el cuerpo de un hombre se puede convertir en un auténtico “mapa de olores” e igualmente para los hombres, el cuerpo de las mujeres. Podemos decir, en definitiva, que las feromonas son una especie de “cuerpo del delito” del sexo.

Archivado en: parejas, Relaciones, Sexualidad



Autor del articulo original es mapebrihotmailcom

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