Un entusiasta de la tecnología es Ray   Kurzweil, él es quien comanda el esfuerzo de Google de desarrollar tecnología artificial. También es inventor y cree que la tecnología nos hará inmortales al fusionarnos con máquinas hiperinteligentes en años tan cercanos como el 2045. En reciente entrevista con la revista Playboy habló sobre como el sexo y la sexualidad cambiará la realidad virtual. Y entre otras frases, dijo esto:

“No sólo las personas podrán tener sexo estando en diferentes locaciones, tendrán la habilidad de alterar quiénes son y quién es su pareja. En la realidad virtual no tienes que habitar el mismo cuerpo que tienes en la realidad. Una pareja podría convertirse la una en la otra, por dar un ejemplo, y experimentar su relación desde la perspectiva del otro. Podrías transmitir una versión idealizada de tu pareja o ella podría alterar cómo quiere que tú seas”.

Según Kurzweil, la tecnología cada vez más desarrollada será totalmente capaz de simular las sensaciones más agudas de la realidad. Esto puede llegar a hacernos pensar en el placer supremo y plantea infinitas posibilidades en la terapia de parejas, pero es también probable, más latente aún, que cause una terrible enajenación y completo escape de lo que hoy llamamos la realidad, el mundo de carne y hueso que podemos tocar, besar y oler…Con el agravante de que seguirá ahí cuando cerremos nuestra laptop.

En los ambientes virtuales veremos una nueva era de modificación del cuerpo, mucho más radical y tajante que los tatuajes y la cirugía plástica. La total fluidez de la identidad tiene un potencial lúdico mágico que logra ser sumamente excitante. Vamos a poder erotizar el espacio virtual con todo tipo de cuerpos, incluso deidades, ángeles o demonios. El peligro al hacer todo esto, viene a ser que el espacio de lo real actual quedará muy mal parado, como una realidad cada vez menos estimulante y atrayente. Finalmente habremos de abandonarla del todo, si seguimos con la idea de volvernos computadoras hiperinteligentes.

Este excitante pero muy perturbador panorama ya está dando muestras y ejemplos de lo que viene, como el caso de los deepfakes: pornografía hecha por inteligencia artificial en la que se utilizan imágenes de celebridades -o de cualquier persona- y se colocan sobre los cuerpos de actrices en videos porno de manera realista. Tus fotos de Instagram pueden terminar en un video porno que ni tu misma podrás creer.



Autor del articulo original es sexlecciones

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